El pensamiento crítico.

Pensar críticamente significa guiar y disciplinar el propio pensamiento a fin de mejorarlo. Esto implica autodirección, autorregulación, autodisciplina y autocorrección a la hora de realizar procesos intelectuales como conceptualizar, analizar, sintetizar y evaluar la información generada o producida en la realidad, en los discursos cotidianos o en los científicos, con el objetivo de guiar nuestras creencias y nuestra acción en el mundo, así como favorecer la comunicación efectiva.


El pensamiento critico en su forma ejemplar o ideal se fundamenta en valores como: la claridad, la precisión, la consistencia, la relevancia, evidencia bien fundamentada, la profundidad o la justicia. La gente que piensa críticamente por lo general intenta vivir racionalmente. Trabajan diligentemente para desarrollar las virtudes de la integridad, humildad, civilidad y empatía intelectual y confianza en la razón. 


Reconocen las complejidades de desarrollarse como pensadores, y se comprometen con una práctica vitalicia hacia el auto-mejoramiento. Intentan mejorar el mundo en cualquier forma en que puedan contribuir para lograr una sociedad más racional y civilizada. Al mismo tiempo, reconocen las complejidades inherentes que a menudo se presentan en ese proceso.


Hacen lo posible por pensar simplificadamente sobre asuntos complejos, además de juzgar como relevantes los derechos y necesidades de otras personas. Personifican el principio socrático de que La vida que no se analiza no vale la pena vivirse, porque se dan cuenta de que un mundo no-crítico, injusto y peligroso es consecuencia de muchas vidas vividas sin análisis, pues tal análisis implica un compromiso con la racionalidad y éste, a su vez implica una serie de valores como la igualdad y el respeto a la dignidad del otro.
Vale la pena tener presente que pensar bien equivale a vivir mejor, y también a tener personas ocupadas en mejorar la sociedad y el mundo en que vivimos. A todos nos gustará un lugar mejor: la herramienta del buen pensar puede hacerlo factible.


 Pensar críticamente nos aleja de la falta de juicio al proporcionarnos las herramientas para defender lo que pensamos, juzgar racionalmente la postura de alguien más o procesar correctamente la información para realizar inferencias adecuadas y pertinentes. Consideramos que lograr lo anterior, nos hace mejores personas y ciudadanos. Pensar críticamente implica desarrollar ciertas actitudes y compromiso ante la sociedad.